Construir una comunidad de Magic... a base de cartas comunes

28 de noviembre de 2018 | 1 Tiempo de lectura

 

“Muchísimas gracias por organizar un club de juego en la escuela de mi hijo. Él sufre TDAH y tiene algunas dificultades de aprendizaje, por lo que algunos compañeros lo acosaban. Pero desde que se unió al club de juego, hizo un nuevo grupo de amigos y disfruta más que nunca yendo a la escuela. Ahora, cada mañana se despierta con ganas de ir gracias al club y a sus nuevos amigos”.

 

Existe una conexión entre tu comportamiento como miembro de una comunidad y el valor que se percibe de tus servicios. Un estudio de Harvard concluyó que tu compromiso con la comunidad (eventos benéficos, voluntariado, etc.) se asocia, entre otras cosas, con lo dispuestos que están los clientes a comprar por un precio más alto.

Es difícil saber por qué. Quizás es más fácil justificar compras que se asocian con buenas causas. O quizás sea como un valor añadido, porque no solo están comprando un producto: están comprando la satisfacción y el valor ético de hacer negocio con una empresa socialmente responsable.

O quizás sea por historias como la de más arriba. El día a día de un joven estudiante con problemas mejora gracias a un club de juegos... Quizás la gente asocia un resultado tan poderoso a más calidad, a algo por lo que merece la pena pagar más. Quizás oyen una historia así y piensan: “Aquí debe de haber algo especial”.

 

Cualquier tienda puede ayudar a crear un club de juego en las escuelas.

En Stronghold Games (Hull, Inglaterra), empezaron donando las cartas comunes y poco comunes que sobraban después de los Booster Drafts en su tienda, además de mazos de bienvenida de Wizards. En tan solo un año, el club empezó a llamar la atención en las noticias locales y a recibir cartas de agradecimiento de los padres.

“Hasta la policía local se involucró y calificó la donación como una iniciativa magnífica que había ayudado a muchos niños”, nos cuenta Ray Reaney, el gerente de la tienda. Ahora, intentarán repetir este éxito en otra escuela aún más grande, y tienen pensado crear más clubes de juego en toda la región.

“A medida que donamos a más escuelas, esperamos que toda la escena de Magic del noreste de Inglaterra aumente drásticamente en los próximos cinco años”, dice Ray.

Todo el mundo sale ganando. Las escuelas aprecian el valor educativo del juego (incluso animan a los estudiantes a escribir historias basadas en sus juegos) y los padres agradecen tener lugares sociales pensados específicamente para niños. Por su parte, Stronghold Games aumenta el valor percibido de sus servicios y, si todo va bien, su base de clientes se expandirá de forma increíble.

 

¿Y cómo puedes empezar tú? ¿Con quién puedes ponerte en contacto?

La mayoría de tiendas te dirán que el primer paso es tener un intermediario con la escuela.

Normalmente, las escuelas exigirán que un profesor supervise el procedimiento, y muchas tiendas suelen tener alguno en su base de jugadores. En Stronghold Games, la idea empezó con un profesor que era cliente habitual. Si necesitas un intermediario con la escuela, búscalo primero dentro de tu comunidad.

De todas formas, no es algo imprescindible: es muy común ponerse en contacto con directores, asociaciones de padres o bibliotecas públicas. La información de contacto se puede encontrar normalmente en el sitio web de la escuela, y una llamada o una carta formal son más eficaces que un correo electrónico. (Aquí puedes descargar una carta de ejemplo).

Empieces como empieces, tu propuesta tendrá más posibilidades de salir adelante si tienes todos los detalles pensados de antemano, así que ya sabes... ¡comienza ya a planear!